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La persona jurídica apropiada para nuestro emprendimiento

Giovanni Rossomando

Abogado, empresario, locutor y profesor universitario, experto en temas de propiedad intelectual, negocios, start ups, y marketing digital.

19 de Octubre del 2016 Emprendedores

La persona jurídica apropiada para nuestro emprendimiento

Entre muchos aspectos a considerar a la hora de decidirnos a poner en marcha un emprendimiento, está la figura con la cual funcionaremos, aspecto en el cual entra a tomar cuerpo una de las necesidades primordiales a cubrir, como lo es la legalidad de nuestra idea. Con la puesta en marcha de nuestro emprendimiento tendremos que considerar entre otros aspectos de tipo legal detalles como personalidad jurídica con la que funcionará nuestro emprendimiento, pago de impuestos, facturación, negociaciones con proveedores, contrataciones diversas, obligaciones laborales, y una importante lista de situaciones a las que deberemos dar cobertura. En este artículo trataremos algunas nociones básicas acerca de la persona jurídica apropiada para nuestro emprendimiento.

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Ya vimos en nuestra entrega anterior la importancia de saber elegir a un buen abogado para nuestro emprendimiento. De la mano de las asesorías del profesional del derecho que hayas elegido estos aspectos van a ir tomando forma. Y uno de los aspectos fundamentales a seguir en esta cadena de definiciones para la puesta en marcha de nuestro emprendimiento, es con qué figura jurídica, en el sentido de personalidad jurídica, vamos a trabajar.

No nos extenderemos en explicar las diversas posibilidades de personas jurídicas que bien pueden hacer vida en el ámbito mercantil, el cual es el ámbito natural de todo emprendimiento, pero sí vamos a explicarte brevemente en qué consiste eso de tener “persona jurídica”, en el sentido de  la persona jurídica apropiada para nuestro emprendimiento.

¿Qué es una Persona Jurídica?

Se entiende por persona jurídica a un ente abstracto capaz de asumir deberes y derechos y desempeñarse con personalidad propia, independiente de la de los socios que la conforman. Su nacimiento comienza desde el momento en que es constituída válidamente conforme a la Ley. En nuestro caso nos interesan son las personas jurídicas de carácter mercantil.

Las personas jurídicas tienen, al igual que las personas naturales o físicas, su origen o nacimiento, el cual viene dado por un acto jurídico conocido como acto de constitución, que incluye el reconocimiento por parte de un organismo administrativo o de una autoridad y la inscripción de la personería jurídica en un Registro Público.

Las personas jurídicas también tienen extinción, su nacionalidad, su capacidad y responsabilidad, y su propio patrimonio. La organización y funcionamiento depende de la legislación aplicable a la gran variedad de personas jurídicas que admite el derecho.

A nivel general, puede decirse que la personería jurídica no tiene por qué coincidir siempre con la persona física: se trata de una noción más amplia por lo tanto, es un sujeto de derechos y obligaciones que puede ser creado por una o más personas físicas. Una persona jurídica, de este modo, puede desempeñarse como sujeto de derecho y desarrollar acciones judiciales.

¿Qué tipo de persona jurídica debo constituir para mi emprendimiento?

La persona jurídica que vamos a constituir para nuestro emprendimiento será una de tipo mercantil, ya que realizaremos lo que se conoce como actos de comercio. Este tipo de personas jurídicas son las que comúnmente conocemos como “compañía anónima”, “sociedad anónima”, “Sociedad de Responsabilidad Limitada”, “compañía”, etc, con sus conocidas siglas “C.A”, “S.A”, “S.R.L”, “CíA”.

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Para constituir una persona jurídica apropiada para nuestro emprendimiento se requiere de al menos dos personas, las cuales serán socias accionistas de la compañía, y se designarán responsabilidades de administración y representación de la misma.

También es importante contar con un capital que será destinado exclusivamente para la conformación de la compañía, y el cual se dividirá en acciones que serán repartidas en porcentajes que los socios establezcan entre sí. Otro aspecto fundamental es el objeto o finalidad a la cual se dedicará comercialmente la compañía, el cual debe ser claramente expresado, procurando cubrir todo los aspectos relevantes de la actividad a la cual enfocarás tu emprendimiento.
Recuerda que todo esto precisa de una adecuada asesoría profesional que te oriente y acompañe en todos los pasos que conlleva la constitución de tu empresa, con la cual comenzarás a andar en tu emprendimiento.

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